lunes, 26 de agosto de 2013

MINISTERIO Y ESPIRITUALIDAD



En los últimos años la Psicología y la Espiritualidad han ido encontrando causes comunes de expresión, no solamente como ciencias autónomas que se ayudan mutuamente, sino en la expresión concreta de algunos autores contemporáneos de espiritualidad cristiana, que han estudiado la psicología y la han utilizado para ensanchar los horizontes de la espiritualidad, con un propósito pastoral concreto. 

(Henri Nouwen: (1932-1996) Nació en los Países Bajos, donde se ordenó sacerdote. Enseñó en diversas universidades norteamericanas. Más tarde se trasladó a la comunidad de “El Arca” en Daybreak (Toronto). A través de sus más de veinte títulos publicados se ha convertido en un importante escritor de espiritualidad).
En el caso de Nouwen,queremos reseñar dos textos que tratan acerca del ministerio ordenado en la Iglesia, y se ayudan de la psicología para proponer una espiritualidad más acorde con las necesidades actuales del sacerdocio... los libros en cuestión intentan una comprensión mejor, más abierta, dinámica y pastoral, del ministerio ordenado (válido tanto para el sacerdocio, como para el pastorado, teniendo en cuenta que Nouwen desarrolló su trabajo a menudo en el mundo protestante). 
Los libros a que me refiero son:
1-   “Un ministerio creativo”. PPC, 2000. (Escrito en1971)

2-   “El sanador herido”. PPC, 2008. (Escrito en 1972)
En el primer libro de los citados la preocupación principal de Nouwen es el vínculo entre el ejercicio del ministerio, entendido muchas veces como mera profesión, y la espiritualidad, entendiendo que a menudo hay una separación entre el vivir y el sentir, entre ministerio y espiritualidad. Nos propone ir más allá de la mera trasmisión de un contenido doctrinal, más allá de repetir rutinariamente un mensaje, más allá de unas muy bien hilvanadas razones teológicas, más allá del acomodamiento y manipulación de las estructuras de las que formamos parte, más allá de un ritual protector y creador de estatus. Si queremos revitalizar el ministerio tenemos que trasmitir una experiencia, implicarnos en el mensaje, acercarnos a la persona concreta e individual, construir una comunidad y celebrar con pasión lo que vivimos. En el fondo hay para Nouwen un problema: tanto el ministro en concreto como la estructura a la que este pertenece ha evitado durante mucho tiempo enfrentar la realidad. Pero el mundo de hoy pone altas exigencias, y surge con fuerza la pregunta de cómo es posible vivir una vida centrada, y cómo puede mantenerse la integridad en lo más íntimo, frente a estímulos tan contrastantes. El ministro cristiano no podrá serlo sino cuando su fe más íntima y su visión de la vida sean el centro de su trabajo pastoral. Es un estilo de vida, una experiencia concreta de Dios, en la que ha de haber un todo unificado que sostenga el edificio espiritual del ministro, y le permita ser, estar y actuar en el mundo hoy de parte de Dios.
 Nouwen utiliza un lenguaje menos psicologista que Anselm Grün; su saber psicológico está, a mi juicio, más integrado en lo teológico y lo espiritual, pero quien lee estas páginas comprende que es desde una comprensión de la persona humana y de su psiquismo que se está construyendo el discurso y proponiendo acciones pastorales concretas. Otros libros de Nouwen intentan lo mismo, desde perspectivas algo diversas: “Intimidad: ensayos de psicología pastoral” (1969), “Signos de vida: intimidad, fecundidad y éxtasis” (1986); “En el nombre de Jesús: reflexiones sobre el liderazgo cristiano” (1989). En la medida en que Nouwen madura como escritor se ven menos las costuras en sus libros, y ya es menos explícito en lo psicológico, pero lo ha integrado de una manera particular... (Continua).
 

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