domingo, 11 de abril de 2021

LO IMPORTANTE ES CONFIAR

"Jesús nos llama a reconocer que el gozo y la pena nunca se separan, que la alegría y la tristeza van muy juntas, y que el luto y el baile son partes de un mismo movimiento. Por eso Jesús nos pide dar gracias por cada momento que hemos vivido, y afirmar nuestro particular camino como la manera con la que Dios moldea nuestro corazón para mayor armonía con Él. La cruz es el símbolo principal de nuestra fe, y nos invita a encontrar esperanza donde vemos dolor y a reafirmar la resurrección donde vemos muerte. El llamado a ser agradecido es para confiar que cada momento de nuestra vida es un viacrucis que conduce a una nueva vida".

Henri Nouwen

domingo, 4 de abril de 2021

RESURRECCIÓN: UN ACONTECIMIENTO ÍNTIMO

Mañana de Pascua
. Una eucaristía muy simple y silenciosa alrededor de la mesa del comedor. Un grupo pequeño de amigos, contentos de estar juntos. Después del Evangelio, hablamos acerca de la Resurrección. Liz, que trabaja con mucha gente angustiada, dijo: Tenemos que seguir haciendo rodar las piedras enormes que le impiden a la gente salir de sus tumbas. Elizabeth, que vive con cuatro discapacitados en el hogar de El Arca, dijo: Después de la resurrección, Jesús tomó nuevamente el desayuno con sus amigos y les mostró la importancia de las cosas pequeñas y comunes de la vida. Alguien que se pregunta si puede ser llamada a ir a Honduras a trabajar allí con la comunidad, dijo: Es tan reconfortante saber que las heridas de Jesús permanecieron visibles en su cuerpo resucitado. Nuestras heridas no son quitadas sino que se transforman en fuentes de esperanza para otros.A medida que todos hablaban me sentí muy cerca del acontecimiento de la Pascua. No era un acontecimiento espectacular que fuerza a la gente a creer. Más bien, era un acontecimiento espectacular para los amigos de Jesús, para aquellos que lo habían conocido, escuchado y creído en él. Era muy íntimo: una palabra aquí, un gesto allí, una toma de conciencia gradual de que algo nuevo estaba naciendo, pequeño, casi inadvertido, pero con la potencia de cambiar la faz de la tierra. María Magdalena escuchó su nombre. Juan y Pedro vieron la tumba vacía. Los amigos de Jesús sintieron que su corazón ardía en encuentros que tienen su expresión más acabada en las extraordinarias palabras: ¡Ha resucitado! Todo estaba igual que antes, mientras todo había cambiado.
Nosotros, sentados en círculo alrededor de la mesa, con un poco de pan y un poco de vino, hablando suavemente acerca de la forma en que lo reconocíamos en nuestras vidas, sabíamos, en lo profundo de nuestro corazón, que también para nosotros todo había cambiado mientras todo seguía igual. Nuestras luchas no han terminado. En la mañana de Pascua, todavía podemos sentir el dolor del mundo, de nuestras familias y amigos, de nuestros propios corazones. Todavía está allí, y estará allí por largo tiempo. Sin embargo, todo es diferente porque hemos encontrado a Jesús y hablado con Él.
Había una alegría simple y calma en nosotros, y una sensación muy profunda de ser amados por un amor que es más fuerte, mucho más fuerte que la muerte.

(Camino a casa. Un viaje espiritual. Henri Nouwen, Lumen 1997).

lunes, 29 de marzo de 2021

UNA VISIÓN QUE NOS TRANSFORMA


"La resurrección no es sólo un acontecimiento post mortem, sino una realidad de la vida cotidiana. Nuestra preocupación por el cuerpo nos convoca a una unidad más allá de la organización, a una intimidad más allá del erotismo y a una integridad más allá de la totalidad psicológica. Unidad, intimidad e integridad son las tres cualidades espirituales de la vida resucitada". 

"Somos el pueblo de la resurrección, que vivimos la vida con una gran visión que nos transforma mientras vivimos"

Henri Nouwen

viernes, 26 de marzo de 2021

LA RELACIÓN PRIMORDIAL

La vida de Jesús es una invitación a creer, no simplemente en él, sino en la relación que existe entre él y Dios, al que llama “Padre”. Su mensaje al mundo es que esa relación está también a nuestro alcance: “Mediante su vida y su muerte, Jesús nos anuncia que en el corazón del divino Amor anida el deseo de estar en relación con cada persona individual”. Y cuando establecemos esa relación, entre hijo y Padre, entre Dios y yo, vuelvo al hogar, a mi verdadero hogar. Ese es el foco de las enseñanzas de Jesús; él vino, no por sí mismo, sino enviado, y en relación con el Espíritu. Toda la vida de Jesús es relevante a causa de su relación con la Fuente, de la que procede, que es quien lo envía a nosotros.

Creer en Jesús, es creer que procede el Único, que le dice: Tú eres mi Hijo, muy amado; creer en Jesús es creer en sus palabras que provienen de su vínculo con el Padre, de quien las ha escuchado. Creer en Jesús es creer que el Padre obra a través de Jesús, y que es el Espíritu quien trabaja a través de él. Es creer que la gloria de Jesús no es suya, sino del Padre que lo envió. “Es esta una unión tan plena y tan llena que ni siquiera hay un lugar recóndito en el que se pueda experimentar ausencia o separación”. Ahí está en hogar: estar en esa relación es estar en casa.

Nosotros, en el seguimiento, debemos creer no solamente en esa unión entre Jesús y el Padre, sino también en mi relación con el Padre, que me envió también al mundo, como hijo suyo. El hombre Jesús refleja una relación “encarnada” con el Amor incondicional para revelarnos cómo estar en casa en nuestra humanidad. “Quien me ve a mí, ve al Padre”; “El Padre y yo somos uno. Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí”; “Como el Padre me ha amado, así les he amado yo”. El Padre dice a Jesús: “En ti me complazco”. Todo esto refleja también nuestra propia relación con el Padre; estamos llamados a vivir esta relación, y estar en Jesús, es estar en el Padre. “Permanezcan en mi amor”.

Jesús no hace distinción entre él y nosotros, al contrario; nos implica siempre en su relación con el Padre: “Todo lo que he escuchado gracias a mi comunión con el Amado que habita en mí, se los he dicho a ustedes, porque quiero que tengan la misma experiencia de conocimiento del Amor que tengo yo. Todas las cosas que realizo en nombre de mi Padre que tanto me ama, también ustedes pueden hacerlas, y aún más grandes. Y también la gloria que recibo del Padre, también les pertenece”. Tenemos que vivir nuestra condición de hijos como la vivió el Hijo, adultos del Amor incondicional, viviendo en comunión íntima con el mismo Amor, para visibilizar el Espíritu del Amor presente en el mundo.

En fin, que Jesús no vino simplemente a hablarnos sobre un Creador amoroso que está muy lejos, y que desde esa lejanía se ocupa de nosotros; Jesús vino para ofrecernos participar plenamente de esa misma comunión con el Espíritu-Padre-Madre-Amante de la que él disfruta. El vínculo entre Jesús y su Padre es como la respiración (La palabra griega para “espíritu”, es “pneuma”, aliento); Respirar es tan central e íntimo que ni siquiera nos damos cuenta de que estamos respirando, y si nos damos cuenta es porque algo anda mal. Respirar forma parte de nuestra vida: respiramos y vivimos. Así es la relación de Jesús y el Padre: inmediata, imprescindible y cercana. Y al resucitar, dice a los suyos: “Es necesario que yo me vaya, porque les enviaré mi Aliento. Entonces vivirán plenamente como vivo yo”.

Todas estas imágenes no alcanzan a explicar el misterio del Amor, pero pretender decirnos que amar es igualarse con aquel que amamos. Se trata de estar en el hogar, para vivir en el aliento de Dios, intimando con Él, y transformándonos para llegar a ser el Amor para los demás: amor compasivo, dispuesto a perdonar, creativo. Vivir como amantes (Cristo, hijos), respirando siempre (Espíritu) el aire de Dios (Padre).

(Notas tomadas tras la lectura de un capítulo del libro "Esta noche en casa. Más reflexiones sobre la parábola del hijo pródigo", de Henri Nouwen)

jueves, 25 de marzo de 2021

UNA LUCHA POR LA VIDA

Henri Nouwen
, tras su experiencia latinoamericana en la que conoció el rostro real de la Espiritualidad de la Liberación de mano del propio Gustavo Gutiérrez, publicó el prólogo a la edición estadounidense del libro de Gutiérrez Beber en su propio pozo (Sígueme, Salamanca, 1984). De un texto que Nouwen publicó el 15 de octubre de 1983, extraemos el siguiente comentario: 

 “Quiero examinar ahora de un modo más detallado algunos aspectos de esta espiritualidad de la liberación… La espiritualidad de la liberación afecta a todas las dimensiones de la vida. Es una espiritualidad realmente bíblica, en la que el acto salvador de Dios en la historia penetra en todos los niveles de la existencia humana… ‘Pobreza significa muerte’, escribe [Gustavo] Gutiérrez. Pero esta muerte no es sólo física, sino también mental y cultural. Implica la destrucción de individuos, pueblos, culturas y tradiciones… la lucha a la que el Dios de la Biblia convoca a su pueblo es mucho más amplia que la lucha por unos derechos políticos o económicos. Es una lucha contra todas las fuerzas se la muerte, dondequiera que éstas se manifiesten, y una lucha por la vida en el sentido más pleno de la palabra

(Henri Nouwen, 1983)

lunes, 22 de marzo de 2021

PARA LOGRAR NUEVOS MILAGROS

 

"Con dolor y gratitud, Oh Espíritu divino, me acerco a ti con todos mis hermanos y hermanas de este planeta; me detengo con ellos para recibir tu amor. Ayúdanos a todos nosotros a conocer la verdad, y a reclamar con más intensidad nuestra condición individual de ser amados. Que tu Espíritu esté con nosotros para lograr nuevos milagros

(Henri Nouwen).

lunes, 15 de marzo de 2021

LO QUE ESTÁ EN EL CENTRO

"Lo fundamental para mí es: yo existo. Sin embargo, tan pronto como digo, "Dios 
existe ”, entonces mi existencia ya no puede permanecer en el centro, porque la esencia del conocer de Dios revela que mi propia existencia deriva su ser total de Dios. Esa es la verdadera experiencia de conversión. Ya no dejo que mi existencia sea el centro del cual derivo, proyecto, deduzco o intuyo la existencia de Dios. Yo de repente, o poco a poco, encuentro mi propia existencia revelada a mi a través del conocimiento de Dios. Entonces se vuelve real para mi que puedo amarme a mi mismo y mi prójimo solo porque Dios ha amado primero. La experiencia que convierte la vida no es el descubrimiento de que yo tengo opciones para hacer que determinen la forma en que vivo mi existencia, sino la conciencia de que mi propia existencia no está en el centro. Una vez que yo "Conozco" a Dios, es decir, una vez que experimento el amor de Dios como el amor en el que todas mis experiencias humanas están ancladas, solo puedo desear una cosa: estar en ese amor".

Henri Nouwen