"Siempre que, contrariamente al espíritu de venganza del mundo, amamos a nuestros enemigos, mostramos parte del perfecto amor de Dios, cuyo deseos es reunir a todos los seres humanos como hijos de un mismo Padre.
Siempre que perdonamos, en vez de enfadarnos unos con otros, bendecimos en lugar de maldecirnos, curamos las heridas de los demás en lugar de echar sal en ellas, animamos en lugar de descorazonar, damos esperanza en lugar de empujarnos a la desesperanza, abrazamos en lugar de acosar, acogemos en lugar de mostrar frialdad, damos gracias en lugar de criticar, alabamos en lugar de difamar...
En resumen, siempre que optamos por el otro en lugar de ir en su contra, hacemos visible el amor incondicional de Dios; disminuimos la violencia y hacemos surgir una nueva comunidad".
Henri Nouwen, Como vivir una vida espiritual en un mundo material
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