lunes, 23 de septiembre de 2013

MINISTERIO Y SOLEDAD


Este 21 de septiembre, celebramos el aniversario de ordenación sacerdotal de Henri Nouwen. Siempre hago memoria de esta fecha por lo mucho que Henri ayudó y sigue ayudando en mi propia vivencia del ministerio en la Iglesia...

"La herida de la soledad en la vida del ministro duele tanto más cuanto que no solamente comparte la condición humana del aislamiento, sino que nota que su impacto sobre los demás va disminuyendo. Al ministro se le pide que hable sobre las últimas preocupaciones de la vida: nacimiento y muerte, unión y separación, amor y odio. Tiene un deseo urgente de dar sentido a la vida de las personas. Pero se encuentra a sí mismo situado en las fronteras externas de todo lo que sucede y admitido solamente por cortesía en los sitios donde se toman las decisiones".

"Me gustaría proclamar a voz en grito y con toda claridad lo que podría parecer impopular e incluso perturbador: la forma cristiana de vida no libera de la soledad. La protege y la cuida como un don precioso. A veces parece que hacemos todo lo posible para evitar la dolorosa confrontación con nuestra soledad humana. De esa forma, consentimos en ser atrapados por falsos dioses que nos prometen una inmediata satisfacción y un alivio rápido. Pero quizá el penoso reconocimiento de la soledad sea un hecho fundamental en nuestra existencia. Puede ser un don que debamos proteger y guardar, porque nuestra soledad nos revela un vacío interior que puede ser destructivo cuando es mal comprendido, pero lleno de promesas para el que puede aguantar su dulce dolor.

Henri NOUWEN



viernes, 20 de septiembre de 2013

PRECIOSA HUMANIDAD

“La inmensa alegría de ser miembro de la raza humana. He sentido esta alegría en varias ocasiones en mi vida. La sentí de forma más aguda en 1964, cuando caminé junto a miles de personas en Alabama, desde Selma hasta Montgomery, en una marcha por los derechos civiles dirigida por Martin Luther King Jr. Nunca olvidaré la alegría que sentí durante toda esa marcha. Nadie me conocía, nadie había nunca oído hablar de mí, pero cuando caminamos juntos, rodeándonos los hombros con los brazos, y cantamos...  sentí una alegría que nunca antes había sentido en mi vida… En un segundo, todas las diferencias parecieron fundirse como se funde la nieve del sol. Dejé de comparar, y me sentí rodeado por los brazos acogedores de toda la humanidad. Era consciente de que algunas de las personas a las que cogía la mano habían pasado años en prisión, eran adictas a las drogas o al alcohol, sufrían soledad y depresión y vivían vidas radicalmente distintas a la mía, pero para mí eran todos santos, radiantes con el amor de Dios. Eran en verdad el pueblo de Dios, inmensamente amado y radicalmente perdonado.”

 (Henri Nouwen, 1994)

martes, 17 de septiembre de 2013

AMPLIAR LA FE QUE RECIBIMOS

"Es cierto que debemos aprender a adentrarnos en el ámbito del corazón, donde estamos solos con Dios, sin pensar en otras personas. Sin embargo, tan pronto como intentamos aprender a hacer algo semejante o intentamos acceder a una auténtica introspección espiritual, nos sumamos a los pasos de aquellas personas que han recorrido ese mismo trayecto antes que nosotros y se han convertido en herederos de una tradición. Descubrimos por nosotros mismos la verdad de que la fe cristiana no es algo que nosotros hayamos inventado o que seamos los primeros en descubrir. Antes bien, es trasmitida y dada a conocer de persona a persona. En este mismo proceso de trasmisión, la fe se expande, crece y cambia. Esto es algo que se puede afirmar con total seguridad a propósito de Nouwen -que le añadió importantes ampliaciones y adaptaciones a la fe que recibió. Henri Nouwen llevó más lejos lo que aprendió de otras personas y a su vez nosotros debemos hacer otro tanto con lo que Henri nos ha dado".

Michael O¨Laughlin
"El amado de Dios. 
Biografía espiritual de Henri Nouwen".
DDB, 2006

(Nota: Personalmente creo que al "adentrarnos en el ámbito del corazón", no sólo no dejamos de pensar en otras personas, sino que las encontramos en Dios, y no puede ser de otra manera si creemos que todo existe en Dios)

lunes, 16 de septiembre de 2013

ORACIÓN SOLIDARIA

“Orar por los otros significa hacerlos parte de nosotros mismos. Orar por los demás significa permitir que sus dolores y sufrimientos, sus ansiedades y soledades, su confusión y sus miedos resuenen en lo más íntimo de nosotros mismos. Orar es, así, convertirnos en aquellos por quienes oramos, convertirnos en el niño enfermo, la madre llena de miedo, el padre afligido… Orar en entrar en una profunda solidaridad con todo ser humano, de modo que en nosotros y a través de nosotros ellos puedan ser tocados por el poder sanante del Espíritu de Dios.” (1982)

“Si la oración nos lleva a una más profunda unidad con el Cristo compasivo, nos llevará también a asumir actos concretos de servicio… En el servicio encontramos a la gente y en ella a Cristo sufriente.” (1982:)

 “La oración nos lleva siempre, a la vez, al corazón mismo de Dios y al corazón de la lucha humana. Es en el corazón de Dios donde llegamos a comprender la verdadera naturaleza del sufrimiento humano y tomamos nota de nuestra misión de aliviar ese sufrimiento.” (1981)

Henri NOUWEN

sábado, 14 de septiembre de 2013

VIVIR EN LA IGLESIA SIN SER DE ELLA

"A menudo oímos decir que debemos vivir en el mundo sin ser del mundo. Pero puede ser más difícil vivir en la Iglesia sin ser de la Iglesia. Ser de la Iglesia significa estar tan preocupado e involucrado en las numerosas cuestiones eclesiales y pormenores clericales que Jesús ya no sea nuestro centro. En ese momento, la Iglesia nos ciega a lo que hemos ido a ver y nos hace sordos a lo que hemos ido a oír. No obstante, es en la Iglesia donde Cristo mora, nos invita a su mesa y nos dice palabras de amor eterno.
 Vivir en la Iglesia sin ser de ella es un gran desafío espiritual".

Henri NOUWEN

jueves, 12 de septiembre de 2013

BEBER EL CÁLIZ

"Mantener firmemente entre las manos la copa de la vida es una disciplina dura. Somos personas sedientas y nos gusta empezar a beber inmediatamente. Pero necesitamos frenar nuestro impulso de beber, poner ambas manos alrededor de la copa y preguntarnos: «¿Qué se me da a beber? ¿Qué hay en mi copa? ¿Es algo que no entraña riesgo? ¿Es bueno para mí? ¿Fortalecerá mi salud?».
Lo mismo que hay una cantidad incontable de vinos, hay una variedad incalculable de vidas. No hay dos vidas iguales. A menudo comparamos nuestra vida con la de los demás e intentamos descifrar si son mejores o peores, pero esas comparaciones no nos sirven de mucho. Tenemos que vivir nuestra propia vida, no la de otros. Tenemos que mantener firmemente entre nuestras manos nuestra propia copa. Tenemos que atrevernos a decir: «Ésta es mi vida, la que se me ha dado, y ésta es la vida que tengo que vivir lo mejor que pueda. Mi vida es única. Ningún otro vivirá esta vida mía. Tengo mi propia historia, mi propia familia, mi propio cuerpo, mi propio carácter, mis propios amigos, mi propia manera de pensar, de hablar y de actuar. Sí, tengo que vivir mi propia vida. Nadie tiene ante sí el mismo reto que yo. Estoy solo, porque soy único. Muchas personas pueden ayudarme a vivir mi vida, pero después de que todo haya sido dicho y hecho, tengo que hacer mis propias elecciones sobre cómo vivir".

Henri NOUWEN
"¿Puedes beber este cáliz?"

martes, 10 de septiembre de 2013

INSTITUCIÓN Y COMUNIDAD

"La vida institucional lleva a la hipocresía, porque los que ofrecemos guía espiritual nos encontramos a menudo que no vivimos lo que predicamos o enseñamos.  No es fácil evitar completamente la hipocresía, porque al querer hablar en nombre de Dios, la Iglesia o la comunidad nos encontramos diciendo cosas grandes que exceden nuestras fuerzas.
La experiencia me demuestra que la mejor cura contra la hipocresía es la COMUNIDAD. Cuando, como guía espiritual, viva cerca de los que atiendo, y cuando me deje criticar con cariño por los míos y sea perdonado por mis defectos, entonces no seré considerado un hipócrita. Tengo que llegar a ser un sacerdote que sepa pedir perdón por sus defectos".

Henri NOUWEN.