miércoles, 18 de noviembre de 2020
LA PUERTA DEL CIELO
viernes, 6 de noviembre de 2020
MANOS ABIERTAS/ SENTIRNOS ACEPTADOS
El siguiente texto de Nouwen fue parte de mi meditación esta mañana: "Cada vez que te animas a soltar y entregar uno de tus numerosos temores, tu mano se abre un poco y tus palmas se despliegan en un gesto de recepción. Por supuesto que tienes que ser paciente, hasta que tus manos se abran por completo".
Varios verbos:soltar, entregar, abrir, desplegar, y al final recibir. Todos ellos me hacen pensar en salir, vaciar, descargar, liberar. Me hablan de un camino de iniciación que supone pasar de unas manos cerradas, como puños o como garras, dispuestas a golpear o a quitar, arrebatar, para pasar a unas manos que se abren, que ofrecen o que piden.
¿Qué necesito? Animarme, poner deseo y voluntad para llegar a esa disposición, pero consciente de que es un camino, un proceso gradual, un crecimiento lento. Paciencia. Combino la imagen de las manos abiertas de Nouwen, con las de las manos vacías de Teresita.
¿Lo anterior es posible?
"Cuando nos enteramos de que alguien verdaderamente nos acepta por completo, queremos entregar todo lo que podemos y, a menudo, al entregar descubrimos que tenemos mucho más de lo que creíamos" (Nouwen).
Ahí radica el misterio, en sabernos amados y aceptamos de manera incondicional. Entonces algo pasa en nosotros, algo se rompe (la cárcel, el miedo) y algo se abre (un camino, un hogar). Abrir las manos, abrirse, es confiar, y al hacerlo, en nuestras manos abiertas y vacías, nacen flores, brotan frutos. Nos habían engañado, no sabíamos que eramos tierra buena, que eramos hijos, herederos.
martes, 3 de noviembre de 2020
LA TENTACIÓN DE LA PEREZA
Henri Nouwen, Diario del último año de vida
sábado, 24 de octubre de 2020
ESPERANDO ACTIVAMENTE
Esperando, como lo vemos en las personas en la historia de Navidad en el evangelio de Lucas; espera con un sentido de promesa. Los que estaban, cada uno había recibido una promesa que les dio valor y les permitió esperar. Recibieron algo que estaba funcionando en ellos, una semilla que había comenzado a crecer. Esto es muy importante para nosotros porque también podemos esperar, solo si lo que estamos esperando ya ha comenzado para nosotros. Esperar nunca es un movimiento de la nada a algo. Siempre es un movimiento de algo a algo más.
domingo, 18 de octubre de 2020
ELEGIR LA ALEGRÍA
"Debe sonar extraño decir que la alegría es fruto de nuestra elección. Con frecuencia nos imaginamos que hay personas más afortunadas que otras y que su alegría o su tristeza depende de las circunstancias de la vida, las cuales quedan fuera de nuestro control. Y, sin embargo, elegimos; no tanto las circunstancias de nuestra vida cuanto la manera de responder a estas circunstancias. Dos personas pueden ser víctimas de un mismo accidente. Para uno, este se convierte en fuente de resentimiento; para otro, en fuente de agradecimiento. Las circunstancias externas son las mismas, pero la elección de la respuesta es completamente distinta. Hay gente a la que se le agria el carácter cuando se van haciendo mayores. Otros, en cambio, envejecen con gozo. Esto no significa que la vida de aquellos cuyo carácter se va amargando haya sido más dura que la vida de los que viven contentos. Significa que se han hecho opciones diferentes, opciones íntimas, opciones del corazón."
viernes, 25 de septiembre de 2020
NADA ESTÁ FUERA DE DIOS
Todo ministerio opera bajo la convicción de que nada, absolutamente nada, en nuestra vida está por fuera de la misericordia y del criterio de Dios. Al esconder alguna parte de nuestra propia historia, ya sea de nosotros mismos o de los ojos de Dios, nos estamos atribuyendo un papel de divinidad. Así, nos convertimos en jueces de nuestro propio pasado y limitamos la misericordia de Dios a nuestros propios temores. Nos desconectamos no solo de nuestro propio sufrimiento, sino también del sufrimiento de Dios por nosotros.
El reto del ministerio es ayudar a las personas que atraviesan situaciones muy concretas, tales como la enfermedad o el dolor emocional, las limitaciones físicas o mentales, la pobreza, la opresión, o el estar atrapados en las complejas redes de instituciones seculares o religiosas, a ver y experimentar su historia como parte del continuo trabajo de redención que Dios lleva a cabo en el mundo. Esta perspectiva y esas experiencias tienen la capacidad de sanar precisamente porque regeneran la conexión perdida entre Dios y el mundo, y porque crean una nueva unidad en la que los recuerdos que antes parecían destructivos por completo, ahora forman parte de un suceso redentor.
Henri Nouwen
(Momentos de paz...)





