martes, 10 de diciembre de 2019

UN DIOS QUE DESCIENDE...

"La compasión de Jesús se caracteriza por un empuje hacia abajo. Esto es lo que nos molesta. Nosotros no podemos ni pensar en nosotros mismos sino en términos de empuje hacia arriba, de movilidad ascendente en que luchamos por vidas mejores, salarios más altos y posiciones más prestigiosas. Por tanto, nos molesta profundamente un Dios que encarna un movimiento hacia abajo. En vez de luchar por una posición más elevada, por más poder y más influencia, Jesús va – como dice Karl Barth – de "las alturas a la profundidad, de la victoria a la derrota, de las riquezas a la pobreza, del triunfo al sufrimiento, de la vida a la muerte”. Toda la vida y misión de Jesús implica la aceptación de la impotencia y la revelación en esa impotencia del ilimitado amor de Dios.

Aquí vemos lo que significa compasión. No significa inclinarse hacia los desprivilegiados desde una posición privilegiada; no es un abrirse desde arriba a los desafortunados de abajo; no es un gesto de simpatía o piedad hacia quienes no han tenido éxito en el empuje hacia arriba. Por el contrario, la compasión significa ir directamente a las gentes y lugares en que el sufrimiento es más agudo, y construir allí un hogar. La compasión de Dios es total, absoluta, incondicional, sin reserva. Es la compasión de quien sigue yendo a los más olvidados rincones del mundo y que no puede descansar mientras sabe que hay seres humanos con lágrimas en sus ojos. Es la compasión de un Dios que no sólo se comporta como siervo, sino cuya servidumbre es una expresión directa de su divinidad".

Henri Nouwen

martes, 3 de diciembre de 2019

APRENDER A ESPERAR...

¿CÓMO ESPERAMOS AL QUE VIENE? 
(Algunas ideas tomadas de Henri Nouwen)

1. Una espera activa.
Esperar resulta esencial para la vida espiritual. Pero esperar como discípulo de Jesús no es una espera vacía, sino una espera con una promesa en nuestro corazón que hace ya presente lo que esperamos. Durante el Adviento esperamos el nacimiento de Jesús. Después de Pascua esperamos la venida del Espíritu y después de la Ascensión de Jesús esperamos su nueva venida gloriosa. Siempre estamos esperando, pero es una espera vivida en el convencimiento de que ya hemos visto las huellas de Dios, de que lo que esperamos anhelantes, ya está aquí de alguna manera, ya ha comenzado para nosotros. Aquello que esperamos está creciendo en las entrañas de la tierra sobre la que estamos caminando.

2. Esperar con paciencia.
¿Cómo esperamos a Dios? Esperamos con paciencia. Pero paciencia no significa pasividad. Esperar pacientemente no es como esperar el autobús, o que deje de llover, o que salga el sol. Se trata de una espera activa en la que vivimos el momento presente al máximo para encontrar en él las señales de Aquel que estamos esperando. La palabra paciencia viene del verbo latino patior, que significa padecer. Esperar pacientemente significa padecer por el momento presente, saboreando plenamente, dejando que crezcan las semillas que están plantadas en el suelo que pisamos hasta convertirse en plantas resistentes Esperar pacientemente siempre significa prestar atención a lo que está ocurriendo ante nuestros propios ojos y ver en ellos los primeros rayos de la gloria venida de Dios. Se me ocurre aquí que padecer para Teresa es también amar, de modo que amar y sufrir por este presente nuestro a la vez es un modo hermoso de esperar.

3. Esperar expectantes.
Esperar pacientemente a Dios supone vivir expectantes, porque sin una expectativa, nuestra espera puede quedar atrapada en el presente. Cuando esperamos expectantes nuestro entero ser permanece expuesto a verse sorprendido por la alegría. A lo largo de los Evangelios Jesús nos pide que nos mantengamos despiertos y estemos alerta. Y San Pablo dice: “Ya es hora de levantarnos del sueño, pues nuestra salud está ahora más cerca que cuando empezamos a creer La noche está avanzada y se acerca ya el día. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y vistamos las armas de la luz” (Romanos 13, 11 y 12). Es esta expectativa gozosa de la venida de Dios la que ofrece vitalidad a nuestras vidas, porque aguardamos el cumplimiento de las promesas de Dios. 

4. Es una espera abierta

Es confiar que algo se realizará, pero se realizará de acuerdo con las promesas y no con nuestros deseos. Por tanto la esperanza tiene siempre un final abierto, y de ahí que sea muy importante hacer a un lado mis deseos y volverme a la esperanza. Es así como lo realmente nuevo puede sucederme. Esta espera abierta es una actitud inmensamente radical hacia la vida, confiando en alguien que sobrepasa mi imaginación; es dejar de tratar de controlar mi futuro, permitiendo que Dios defina nuestra vida. Seremos entonces, modelados, no por nuestros miedos, sino por su amor. 

5. Esperando juntos

No esperamos solos, porque somos parte de una comunidad de fe, que ha de ser comunidad de apoyo, celebración y afirmación, donde podemos elevar lo que ya ha comenzado en nosotros. Reunidos en oración alrededor de una promesa, eso es la Iglesia, eso es la eucaristía: elevar lo que ya está ahí, dar gracias por la semilla que ha sido plantada. Decimos: esperamos a Jesús, que ya ha venido, y vendrá siempre… Eso es la comunidad: el espacio seguro donde podemos esperar el cumplimiento de la promesa; donde hallaremos las condiciones para que fructifique la semilla; donde la llama se mantendrá encendida, sin el peligro de apagarse. 

6. Esperando en torno a la Palabra

Esperamos activos, pacientes, expectantes, abiertos y juntos, sabiendo que Alguien nos habla, nos interpela, nos convoca. Así es que estamos espiritualmente en nuestra casa, alertas, para abrirle la puerta cuando Él toque, y que entre y se haga carne en nosotros. Por eso la Palabra de Dios está siempre en medio de los que se reúnen en su nombre: para hacerse carne, para nacer y tener una vida nueva en nosotros. 

(Ideas recreadas de Henri Nouwen)

viernes, 29 de noviembre de 2019

PERSONAS AGRADECIDAS

"Es fácil dar gracias por las cosas buenas que nos pasan en la vida, pero ser agradecido por todo lo que nos pasa – lo bueno y lo malo, los momentos de alegría así como los momentos de tristeza, los éxitos así como los fracasos, las recompensas así como los rechazos – eso exige un duro trabajo espiritual. Sin embargo, solo cuando podemos decir "gracias" por todo lo que nos ha traído hasta el presente, seremos personas agradecidas en verdad. Mientras sigamos dividiendo la vida entre ocasiones y personas que nos agrada recordar, por un lado, y por el otro aquellas otras que preferimos olvidar, no podemos aspirar a la plenitud de nuestro ser, que es un don de Dios por el cual le debemos las gracias".

Henri Nouwen

jueves, 28 de noviembre de 2019

UNA VIDA Y UN CUERPO

"La auténtica vida espiritual es una vida encarnada. Por eso creo en la encarnación, en que Dios se hace carne, en que Dios entra en la carne, en el cuerpo; de manera que si se toca el cuerpo, en cierto sentido se toca la vida divina. No hay vida divina al margen del cuerpo, porque Dios decidió revestirse de un cuerpo o convertirse en cuerpo".

Henri Nouwen

GRACIAS, HENRI

"Tenía un extraordinario don pastoral para hablar de Dios a la gente. Incluso cuando estaba sumido en la angustia interior, su espíritu generoso y su don permanecían intactos".

"Los aspectos proféticos de su liderazgo no procedían de su posición en las fronteras de la Iglesia, sino de su profundo arraigo en la espiritualidad y las tradiciones eclesiales".

"Su enorme capacidad de acogida procedía de esa profundidad de la oración contemplativa y de la conexión con el amor de Dios, así como de su propia bondad". 

Michael Ford
El profeta herido

jueves, 21 de noviembre de 2019

REZAR HUMILDEMENTE Y EN VERDAD

"La experiencia de Nouwen era que la mayoría de los modelos de vida espiritual acompañados de una orientación mística están tan alejados de la experiencia de la vida real de los mortales corrientes que no hace demasiado bien pensar en ellos o estudiarlos, al igual que tampoco mostraba demasiado interés por las vidas o los escritos de los grandes maestros reconocidos de la vida espiritual. Estudiar espiritualidad trabajando estos textos podía ser de utilidad para algunas personas, pero para Nouwen este tipo de estudio era demasiado abstracto y demasiado intelectual. Le faltaba inmediatez y fomentaba la creencia de que la espiritualidad pertenecía a cierto ámbito más elevado habitado por colosos espirituales o por santos selectos. Con ello, la espiritualidad quedaba reducida a una de las secciones de las bibliotecas. 


Lo que le importaba a Henri no era identificar las etapas del encuentro místico, sino aprender a rezar humildemente y en verdad. Henri sacó a sus estudiantes universitarios de las bibliotecas y les pidió que se detuvieran a considerar lo que verdaderamente eran. Este era el comienzo de la oración. La oración es el aspecto más subjetivo y el más personal de la vida espiritual. En muchos sentidos, la oración es el auténtico barómetro de la propia religiosidad, el espacio donde existe una verdadera ligazón o no la hay. A nivel personal, para Henri Nouwen la oración era un espacio de solaz y de revelación de una realidad más profunda que le inspiró a lo largo de todos sus años de ministerio".

Michael O´Laughlin
El amado de Dios
Biografía espiritual de Henri Nouwen
DDB (Página 265)

viernes, 15 de noviembre de 2019

EN LA PLENITUD DEL TIEMPO...

"Jesús vino en la plenitud de los tiempos. Volverá en la plenitud de los tiempos.  Donde Jesús, el Cristo, está, el tiempo llega a su plenitud. Muchas veces experimentamos nuestro tiempo como un vacío.Esperamos que mañana, la semana que viene, el próximo año o mes sucedan las cosas reales. Pero a veces también experimentamos la plenitud del tiempo. Es cuando nos parece que el tiempo se ha detenido; que el pasado, el presente y el futuro se vuelven uno; que todo está presente donde nosotros estamos; y que Dios, nosotros, todo lo que es, estamos reunidos en una unidad total. Ésta es la experiencia del tiempo de Dios".

Henri Nouwen