lunes, 10 de diciembre de 2018

DECIR "GRACIAS" POR TODO

"Es fácil dar gracias por las cosas buenas que nos pasan en la vida, pero ser agradecido por todo lo que nos pasa – lo bueno y lo malo, los momentos de alegría así como los momentos de tristeza, los éxitos así como los fracasos, las recompensas así como los rechazos – eso exige un duro trabajo espiritual. Sin embargo, sólo cuando podemos decir «gracias» por todo lo que nos ha traído hasta el presente, seremos personas agradecidas en verdad. Mientras sigamos dividiendo la vida entre ocasiones y personas que nos agrada recordar, por un lado, y por el otro aquellas otras que preferimos olvidar, no podemos aspirar a la plenitud de nuestro ser, que es un don de Dios por el cual le debemos las gracias".

Henri Nouwen

jueves, 6 de diciembre de 2018

LA ALIANZA CON DIOS INCLUYE A TODOS

"Mis primeros veinticuatro años de vida fueron básicamente años de preparación al sacerdocio católico. Nací y crecí en una familia católica, fui a colegios católicos y viví una vida en la que me relacionaba exclusivamente con católicos. Era una época en la que todas las fronteras estaban claras. (…) Estos límites tan claros me daban la sensación de estar en el lugar debido, perfectamente protegido y totalmente a salvo (…) Tenía muy claro lo que iba a hacer como sacerdote. Conocía la doctrina y el modo apropiado de vivir la vida moral. Seis años en el seminario me habían proporcionado unas líneas directrices muy claras y me habían rodeado de personas que habían recibido esas mismas directrices. Proclamar el Evangelio y administrar los sacramentos constituía un desafío, pero no era complicado, sino algo que realmente me sentía llamado a hacer. Era una persona muy feliz, me sentía muy cerca de Dios y tenía una vida de oración sumamente disciplinada y una vocación bien definida. Fui ordenado en julio de 1957.

Después de mi ordenación estudié psicología en la universidad católica de Nijmegen (Holanda), viví muy de cerca el Concilio Vaticano II, trabajé como capellán en la Holland America Line y fui formado como capellán de reserva del ejército. Después pasé unos años en la clínica Menninger estudiando la relación entre religión y psiquiatría, di clases durante dos años en Notre Dame, diez años en Yale y tres años en Harvard, y visité varias veces Latinoamérica.

Durante todos estos años, aprendí que los protestantes pertenecen a la Iglesia tanto como los católicos; que los hindúes, budistas y musulmanes creen en Dios tanto como los cristianos; que los paganos pueden amarse mutuamente tanto como los creyentes; que la psique humana es multidimensional; que la teología, la psicología y la sociología tienen muchos puntos de contacto; que las mujeres pueden tener una verdadera vocación al ministerio sacerdotal; que las personas homosexuales tienen una vocación y un lugar muy singulares en la comunidad cristiana; que los pobres pertenecen al corazón mismo de la Iglesia; y que el Espíritu de Dios sopla donde quiere.

Todos estos descubrimientos fueron, poco a poco, derribando muchas vallas que me habían proporcionado un refugio seguro y fueron haciéndome profundamente consciente de que la alianza de Dios con su pueblo incluye a todos.
Para mí, personalmente, fue un tiempo de búsqueda y cuestionamiento frecuentemente agónico, un tiempo extremadamente solitario…".

Tomado de: "Dirección Espiritual". 
Henri J.M.Nouwen
Ed.Sal Terrae. Págs. 74-75.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

CONFIANZA DESNUDA (Adviento)

"Hay algo en mí que siempre quiere convertir el camino de Jesús en un camino que sea honorable a los ojos del mundo. Siempre quiero que el pequeño camino se convierta en el gran camino. Pero el movimiento de Jesús hacia los lugares de los que el mundo se quiere apartar no puede ser convertido en una historia de éxito. 
Cada vez que pensamos que hemos tocado el lugar de la pobreza, encontramos una pobreza mayor más allá de este lugar. Realmente no hay camino de vuelta a la riqueza, a la fortuna, al éxito, a la aclamación y a los premios. Más allá de la pobreza física, hay pobreza mental; más allá de la pobreza mental, hay pobreza espiritual, y más allá de eso no hay nada, nada sino la confianza desnuda en que Dios es piedad.
No es un camino que podamos caminar solos. Sólo con Jesús podemos ir al lugar donde no hay nada excepto piedad. Es el lugar desde el cual Jesús gritó: Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado.
 Es también el lugar desde el cual Jesús fue resucitado a una nueva vida".

Henri Nouwen
Camino a casa. Un viaje espiritual.
Lumen

lunes, 3 de diciembre de 2018

UN AMOR IMPOTENTE E ILIMITADO (Adviento)

“La compasión de Jesús se caracteriza por un empuje hacia abajo. Esto es lo que nos molesta. Nosotros no podemos ni pensar en nosotros mismos sino en términos de empuje hacia arriba, de movilidad ascendente en que luchamos por vidas mejores, salarios más altos y posiciones más prestigiosas. Por tanto, nos molesta profundamente un Dios que encarna un movimiento hacia abajo… Jesús va –como dice Karl Barth‐ de ‘las alturas a la profundidad, de la victoria a la derrota, de las riquezas a la pobreza, del triunfo al sufrimiento, de la vida a la muerte’. Toda la vida y misión de Jesús implica la aceptación de la impotencia y la revelación en esa impotencia del ilimitado amor de Dios.” 

( Henri Nouwen, 1982)

lunes, 26 de noviembre de 2018

ESPERAR COMO DISCÍPULOS 2 (Adviento).

 Es una espera abierta.

Es confiar que algo se realizará, pero se realizará de acuerdo con las promesas y no con nuestros deseos. Por tanto la esperanza tiene siempre un final abierto, y de ahí que sea muy importante hacer a un lado mis deseos y volverme a la esperanza. Es así como lo realmente nuevo puede sucederme. Esta espera abierta es una actitud inmensamente radical hacia la vida, confiando en alguien que sobrepasa mi imaginación; es dejar de tratar de controlar mi futuro, permitiendo que Dios defina nuestra vida. Seremos entonces, modelados, no por nuestros miedos, sino por su amor. 

 Esperando juntos.

No esperamos solos, porque somos parte de una comunidad de fe, que ha de ser comunidad de apoyo, celebración y afirmación, donde podemos elevar lo que ya ha comenzado en nosotros. Reunidos en oración alrededor de una promesa, eso es la Iglesia, eso es la eucaristía: elevar lo que ya está ahí, dar gracias por la semilla que ha sido plantada. Decimos: esperamos a Jesús, que ya ha venido, y vendrá siempre… Eso es la comunidad: el espacio seguro donde podemos esperar el cumplimiento de la promesa; donde hallaremos las condiciones para que fructifique la semilla; donde la llama se mantendrá encendida, sin el peligro de apagarse. 

Esperando en torno a la Palabra.

Esperamos activos, pacientes, expectantes, abiertos y juntos, sabiendo que Alguien nos habla, nos interpela, nos convoca. Así es que estamos espiritualmente en nuestra casa, alertas, para abrirle la puerta cuando Él toque, y que entre y se haga carne en nosotros. Por eso la Palabra de Dios está siempre en medio de los que se reúnen en su nombre: para hacerse carne, para nacer y tener una vida nueva en nosotros. 

(Ideas recreadas de Henri Nouwen)

miércoles, 21 de noviembre de 2018

ESPERAR COMO DISCÍPULOS (Adviento)

UNA ESPERA ACTIVA: Esperar resulta esencial para la vida espiritual. Pero esperar como discípulo de Jesús no es una espera vacía, sino una espera con una promesa en nuestro corazón que hace ya presente lo que esperamos. Durante el Adviento esperamos el nacimiento de Jesús. Después de Pascua esperamos la venida del Espíritu y después de la Ascensión de Jesús esperamos su nueva venida gloriosa. Siempre estamos esperando, pero es una espera vivida en el convencimiento de que ya hemos visto las huellas de Dios. Esperar a Dios es una espera activa, alerta, ¡sí, gozosa! Mientras esperamos recordamos a aquel que creó una comunidad preparada para darle la bienvenida cuando Él venga.

ESPERAR CON PACIENCIA¿Cómo esperamos a Dios? Esperamos con paciencia. Pero paciencia no significa pasividad. Esperar pacientemente no es como esperar el autobús, o que deje de llover, o que salga el sol. Se trata e una espera activa en la que vivimos el momento presente al máximo para encontrar en él las señales de Aquel que estamos esperando.
La palabra paciencia viene del verbo latino patior, que significa padecer. Esperar pacientemente significa padecer por el momento presente, saboreandolo plenamente, dejando que crezcan las semillas que están plantadas en el suelo que pisamos hasta convertirse en plantas resistentes Esperar pacientemente siempre significa prestar atención a lo que está ocurriendo ante nuestros propios ojos y ver en ellos los primeros rayos de la gloria venida de Dios.

ESPERAR EXPECTANTESEsperar pacientemente a Dios supone una gozosa expectativa. Sin una expectativa, nuestra espera puede quedar atrapada en el presente. Cuando esperamos expectantes nuestro entero ser permanece expuesto a verse sorprendido por la alegría. A lo largo de los Evangelios Jesús nos pide que nos mantengamos despiertos y estemos alerta. Y San Pablo dice: “Ya es hora de levantarnos del sueño, pues nuestra salud está ahora más cerca que cuando empezamos a creer La noche está avanzada y se acerca ya el día. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y vistamos las armas de la luz” (romanos 13, 11 y 12). Es esta expectativa gozosa de la venida de Dios la que ofrece vitalidad a nuestras vidas. La expectativa del cumplimiento de las promesas que Dios nos hizo a nosotros nos permite prestar plena atención al camino que estamos recorriendo.

Henri Nouwen
"Pan para el viaje"
Obelisco, 2001

lunes, 19 de noviembre de 2018

AHONDAR EN EL DOLOR HASTA QUE SEA COMPARTIDO

"Un ministro no es un médico cuya primera misión es quitar el dolor. Más bien, profundiza en él hasta un nivel en el que pueda ser compartido. Cuando alguien llega al ministro con su soledad, puede esperar solamente que su soledad va a ser comprendida y sentida, de tal manera que ya no tiene por qué correr para liberarse de ella, sino que puede aceptarla como una expresión de su condición humana básica".

Henri Nouwen
(El sanador herido)